Argumenta o muere
El otro día pedía en este blog información sobre las obras del metro de Barcelona que parece que TMB (Transports Metropolitants de Barcelona) no se digna a dar. Me parece lógico que los ciudadanos nos informemos sobre las obras que se producen en nuestra ciudad y si es posible, una información detallada y minimamente técnica puede hacernos ayudar a entender qué está pasando.
Como sabréis, el debate es largo y tendido en Barcelona sobre el paso del AVE por debajo de la Sagrada Familia. El Ayuntamiento, después de muchas quejas por todos los frentes, ha abierto una interesante página (aunque solo en catalán y mal diseñada para Firefox) en la que se responeden 30 preguntas básicas sobre estas obras. Yo soy de los que piensan que el AVE debería pasar por debajo de la Sagrada Familia, por un tema de sentido común. En pleno siglo XXI la tecnología está tan avanzada que la posibilidad de modificar un trazado por “miedo a que se caiga” me parece absurda. Es posible que actualmente ya exista un riesgo en la estructura de la Sagrada Familia pero creo que las obras no lo harán incrementar como muchos dicen.
La transparencia en un proceso de este tipo es básica para el buen funcionamiento de la ciudad. Posiblemente ahora, con esta página publicada, las críticas vacías de contenido van a ser más reducidas, o al menos, argumentadas. Parece que en este siglo XXI vale todo, y hemos vivido unos meses en los que las críticas afloraban de todos los sitios pero en muy pocos casos tenían una buena base técnica. Esperemos que los ciudadanos reaccionen y empiecen a pedir argumentos a las dos partes para poder valorar, el Ayuntamiento ha dado unos cuantos. Creo que ahora queda esperar la reacción de la plataforma, que o decide empezar a dar argumentos técnicos serios o va a morir en la eterna crítica sin sentido.
Por parte del Ayuntamiento, esto es un paso pero no lo es todo. Creo que estaría muy bien hacer público el plan de obras y los estudios diversos sobre seguridad (posiblemente lo son, no lo sé) de manera que los expertos externos pudieran evaluar con seriedad la propuesta y aplicar un poco de ciencia a un tema que parece que ha saltado de la ingenieria (que es donde debería estar la discusión) a la política.
¡Viva los argumentos!