El rey del árbol muerto
Este verano he recuperado la tradición de mandar alguna postal desde los sitios donde he viajado. Las postales son de aquellas cosas que siempre hacen ilusión aunque más a unos que otros. La magia de las postales contrasta con la sesación de estar usando sistemas arcáicos de comunicación y una inseguridad sobre la efectividad de estos sistemas.
El primer problema a la hora de mandar las postales es que no tenía ninguna dirección. Tengo los emails de todos mis amigos, tengo los teléfonos de todos mis amigos pero no tengo la dirección de ninguno de ellos, es un elemento que nunca me ha parecido útil y por lo tanto no lo tengo a mano. Después de un ejercicio de recuerdo y el contacto con alguno de ellos (que hace, por lo tanto, que la postal pierda parte de la magia..) conseguí unas cuantas, que no todas, direcciones y me dispuse a escribir y mandar las postales.
El segundo problema es mi caligrafía. Sonará raro pero el procesador de textos da una seguridad a la hora de escribir que no tiene mi mano básicamente porque tengo una caligrafía realmente dificil de entender. Muchos dicen que una de las gracias de las postales es recuperar la correspondencia a mano, la tinta sobre el papel…todo muy romántico si realmente el mensaje llega completo al destinatario.
Y el tercer, y último, problema que me econtré a la hora de mandar las postales es el precio de los sellos y el tiempo para la recepción. No puede ser que en el siglo XXI con la posibilidad al abasto de muchos de mandar un email de manera gratuita te cobren 90 céntimos por mandar una postal..No es el precio en sí, sino el hecho de usar un servicio de comunicación de pago, algo que ahora con IM y emails nos parece muy poco lógico. El tiempo de recepción también es toda una cruzada, han llegado postales en dos días y otras en diez…
Possiblemente el problema no esté en usar el sistema para mandar postales (que es un elemento esporádico y con un toque de magia), el problema es que aún hay muchas instituciones que se fían exclusivamente de el servicio de correos. Deberíamos empezar a entender que los emails son una posibilidad efectiva y muy práctica de comunicación y que cada vez que se efectúa un movimiento en el banco no es necesaria una carta para que quede constáncia.. El gasto de papel final es realmente alto y la solución fácil y barata..
Esperemos que poco a poco todas las instituciones del país vayan adoptando el correo electrónico como principal vía de comunicación con el ciudadano de manera que el servicio de correos quede para seguir recibiendo grandes sorpresas al llegar a casa los días finales de Agosto.
¡Viva la comunicación efectiva!
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