Enero 2008
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Cultura21 Ene 2008 11:27 pm|Se lee en 2'20minutos
Campañas electorales: ¿creación o destrucción?
De aquí dos meses se nos presentan elecciones y empieza el esperado baile de campañas que nos sirve para entender perfectamente el funcionamiento político del país y la solvencia del mismo. Inicialmente el concepto de la campaña electoral define un espacio de un tiempo antes de las elecciones en el que los candidatos pueden dar a conocer sus propuestas y presentar el modelo de país que desean para los siguientes cuatro años. Pero parece que a falta de proyectos sólidos para el país, los partidos han convertido las campañas electorales en un circo de ataques directos y propuestas descabelladas y poco fundamentadas en el quien aquel que consigue atraer más la atención, gana. Hace unos días hablaba de lo que yo creo que le falla a nuestra democracia, hacía una reflexión más al fondo del tema, hoy me gustaría desmenuzar por encima como los partidos políticos pervierten un sistema que posiblemente sería válido con la buena participación ciudadana y un espíritu democrático renovado, cosa que parece difícil de conseguir.
Es curioso ver como para analizar a los partidos políticos hay que volver a empezar de la misma manera que hablábamos el otro día de los ciudadanos. Sabemos que la esencia de la política es la creación y gestión de un modelo de estado beneficiosos para todos los ciudadanos y que consiga avanzar el máximo posible. También sabemos, pero, que actualmente los políticos entienden las elecciones más como una guerra que como una elección al mejor modelo de construcción, y esto nos lleva a encontrarnos con la antítesis de lo inicial, la destrucción. Aquella destrucción que predica un político que se sube al escenario para cargar contra el enemigo con todas sus fuerzas sin aportar nada de valor, aquella destrucción que vivimos en los debates electorales en los que el objetivo de todos los participantes es dejar en evidencia a los otros, aquella destrucción que transmiten los videos electorales (parece que ahora muy de moda) en el que el gran objetivo es el acoso y derribo al enemigo.
Pero a parte de la destrucción hay alguna cosa más que falla en nuestras campañas electorales, y esta es la falta de ideas (y por supuesto, ideales..). Hace unos días veíamos como el partido de los socialistas presentaba una fragancia como gran objeto de marketing para la precampaña electoral. Alguien les debería decir que esto es algo más que simple marketing (y habla uno al que le encanta el marketing político), que la campaña electoral es un asunto de estado en el que hay que proponer ideas, bases para un futuro mejor, y el día que una fragancia sea una base para un futuro mejor…
Este cambio que reclamamos, de la destrucción y la falta de ideas a la creación de nuevos contenidos sólidos, se producirá en el momento en el que existan nuevos políticos con una visión renovada sobre el tema y una base social preparada para recibir estas nuevas ideas y digerirlas con suficiente madurez para entenderlas y practicarlas. Como siempre, rozamos límites utópicos, pero ya sabemos que la renovación general requiere llegar a ciertos extremos utópicos para marcar nuevos objectivos.
¡Viva las ideas!
Cultura13 Ene 2008 04:32 pm|Se lee en 2'14minutos
Un conocimiento libre
La aparición de Wikia, un nuevo buscador basado en la filosofía wiki, nos hace volver a plantearnos el futuro de la tecnología wiki, y más en concreto, la evolución de la Wikipedia, una enciclopedia que empezando como un simple experimento, ha acabo siendo un referente en muchos sentidos para la comunidad internauta y a la vez la demostración que existe la posibilidad de levantar entre todos un proyecto común de calidad.
Entre muchas otros, el punto fuerte de internet como medio de comunicación es la posibilidad de interacción y participación de los internautas. Internet permite que un usuario con un simple ordenador y una conexión tenga la capacidad de acceder a una red de alcance internacional para participar y aportar todo lo que desee. Internet nos permite, por lo tanto, que todo el conocimiento de los usuarios pueda ser volcado a la red y consultado por todo el mundo. Este proceso de univerzalización de la información solo requiere dos elementos básicos: infraestructura suficiente y ganas por parte del usuario.
Estos últimos años hemos asistido a una revolución tecnológica sin precedentes de donde ha surgido una nueva tecnología, una nueva filosofía, el wiki, aprovachando al máximo las posibilidades que nos ofrece la red. Internet había sido en gran parte hasta el momento una vía de ida, como los medios de comunicación tradicionales. Los humanos tendemos a copiar las cosas que ya hemos hecho y funcionan, por lo que en los inicios de la red costaba entender internet como una vía bidireccional. Con la aparición de las wikis (entre otras, los blogs también han ayudado al salto) la red se ha vuelto bidireccional y estamos entrando en una nueva manera de entender la gestión de información que puede dar grandes beneficios para los ciudadanos.
En el momento en que la tecnología nos permite tener una red bidireccional, lo último que falta son usuarios con mentalidad de cambio y confianza suficiente para poder trabajar por internet. Como ya hemos repetido muchas veces en los últimos artículos, vivimos en un mundo lleno de destructores y con falta de creadores, y esta es la razón por la cual la tecnología wiki no es ya la dueña de internet. Creo que es importante entender que ahora tenemos una oportunidad que nadie antes ha tenido, tenemos la oportunidad de que cada usuario de internet aporte aquello que más sabe para construir entre todos el banco de conocimiento más grande del mundo.
Los ciudadanos de internet deberían de una vez por todas empezar a guardarse en el bolsillo las individualidades y aportar todo aquello que puedan a la gran red, creando así una base de datos de conocimiento universal y actualizado como nunca antes ha existido. Es duro, difícil, es casi imposible, pero creo que no deberíamos perder la oportunidad de crear una nueva fuente de información de tamaño y calidad espectaculares, creada y controlada por todos, puesto que cada uno aporta sobre lo que sabe, y a la vez cada persona que sabe sobre un tema controla la información que se aporta. Requiere tiempo, esfuerzo, pero dará muchos frutos. ¿Alguien se anima?
¡Viva el conocimiento libre!
Cultura05 Ene 2008 02:03 pm|Se lee en 3'12minutos
Un nuevo mundo
Hoy me gustaría seguir con las reflexiones sobre el mundo en el que vivimos y hablar de como decide la gente vivir en nuestro mundo. Es un tema que ya he tocado en más de una ocasión en el blog porque me parece importante para un buen funcionamiento de la sociedad, pero hoy me gustaría volver a hacer una reflexión sobre el tema. Nuestro mundo parece que está dividido en aquellos que siguen al sistema, aquellos que van contra el sistema (por sistema, no nos equivoquemos) y algunos que se lo miran (desde dentro, porque sabemos que no podemos vivir fuera del sistema) con la sensación que deberíamos hacer algo pero que limitarse a ir a la contra no es la solución.
El primer grupo son aquellos ciudadanos que deciden seguir lo que se les manda, acatar las leyes y órdenes que provienen de órganos superiores sin dudar en ningún caso de su veracidad, ni plantearse levantarse contra las mismas. La humanidad ha estado siempre llena de este tipo de gente, porque en el fondo son los que hacen más fácil el desarrollo de una sociedad, pero a la vez pierden toda la capacidad de razonamiento y análisis. Posiblemente son gente educada en este sistema (sabemos que la educación es básica en estos temas), gente que decide que el mundo ya está bien como está y se limita a vivir su vida.
Pero yo querría pararme un momento en los del segundo grupo. Aquellos que alardean de ir contra el sistema, aquellos que se quejan constantemente, aquellos que creen que chillando arreglarán el mundo, o simplemente aquellos que siguen a un rabaño (este sí, en contradirección) que parece más molón que el anterior, pero que en el fondo es entre poco y nada diferente. Este grupo está creciendo en nuestra sociedad, un grupo de antisistemas con el único y simple objetivo de hacer daño al sistema sin plantearse en ningún momento qué viene después. Es un movimiento de rabia mal dirigida, un movimiento de gente que no ha entendido que para cambiar las cosas hay que hacer algo más que destruir, hay que construir. Descartes dice en el Discurso del Método que normalmente creer en una cosa y creer que se cree en una cosa no van de la mano, en resumen, que hay mucha gente que dice creer pero no cree, y esto es exactamente lo que les pasa a un gran grupo de gente que han descubierto que la posición de ir contra el sistema es la más cómoda, y por lo tanto, ahora toca ser antisistema. Lo interesante es que por el simple hecho de estar siempre contra el sistema, se pierde totalmente la capacidad de análisis racional de las cosas, con lo que el cambio de bando no da frutos de ningún tipo.
Y por último, el grupo de los preocupados, preocupados por un sistema que saben que va mal, un sistema que requiere de antisistemas para funcionar (los antisistemas son el mejor alimento para el sistema, un pez que se muerde la cola), y que allí los tienes, un sistema que requiere de una educación poco racional, y allí la tienes, un sistema que requiere de una democracia poco participativa, e vualá. Algunos dirán que estos últimos son antisistema, pero yo creo que la gran diferencia entre unos y otros es la capacidad de saber entender las partes positivas del mismo sin tirarse a destruir, entender que para que exista un cambio serio en nuestro mundo falta alguna cosa más que protestar, protestar y protestar, hay que ponerse a trabajar.
Un cambio en nuestro mundo requerirá algo más que un grupo de gente con ganas de lío, un cambio requerirá grandes mentes que empiecen a trabajar, requerirá grandes proyectos, requerirá aprender a construir y destruir a la vez para que el mundo no se quede en nada, requerirá capacidad de análisis suficiente para entender qué está pasando, pero sobretodo, requerirá que alguien empiece a hacer algo, porque un mundo en el que quemar es la solución no es el mundo que nuestros hijos querrían tener.
Es duro, difícil y complicado: movilizar a gente es la parte fácil, lo difícil es ponerse a trabajar. Pero a ver si de una vez todos se salen de sus esquemas, todos dejan sus papeles y empiezan a usar la cabeza para entender qué está pasando en nuestro mundo sin tener las ideas predefinidas. Solo así podremos ver el citado cambio, solo así el mundo entenderá que hay que empezar un proyecto serio para acabar en un mundo mejor.
¡Viva el nuevo mundo!