La reciente oferta de Microsoft para comprar Yahoo por la friolera de 44600 millones de dólares vuelva a encender la alarmas en la lucha por el dominio de la web. Es un movimiento lógico por parte de gigante que en los últimos años está perdiendo aquel dominio global con el que reinaba en el mundo de la informática. Pero también es, a la vez, una declaración de guerra abierta a Google y Apple, una muestra más de que la web se está polarizando y la impresión es que Microsoft no las tiene todas para ganar la guerra.

Es realmente interesante ver como Microsoft mueve sus largos tentáculos para conseguir acabar con el hegemónico Google, que con paso firme y un digna elegancia va comiéndose los diferentes sectores en los que se pone. Parece que hemos pasado de la compra de proyectos determinados con potencial éxito (como puede ser Flickr o del.icio.us por Yahoo o Youtube por Google), a la compra de los grandes, la polarización total del sector, Microsoft contra Google. El gran problema que tiene Microsoft es que aún no ha entendido que las cosas en internet no se hacen siempre así, hay que entender de que va el juego y ponerse a jugar, no comprar a los otros jugadores. Anclados en un pasado glorioso para ellos, en Microsoft poca gente ha pensado que el mundo ha cambiado tanto en tan poco tiempo y que deberían rehacer la estructura empresarial entera para volver a entrar con energías renovadas.

Al usuario no le interesa que Microsoft empiece a comerse empresas, un face to face Microsoft-Google nos traerían nuevos productos pero la imposibilidad de nacimiento de pequeñas empresas creativas que normalmente son las que más ideas aportan a un mercado en el que cada idea es oro. Al usuario le interesa una web dinámica, en la que la creación y la libertad esté por delante de todo, y la hegemonía de dos empresas no es el mejor camino para llegar a la esperada web.

Creo, por lo tanto, que una defensa de la libertad de nuestra información debería ser básica para pasar de ser espectadores de una gran guerra que nos afecta de lleno a los usuarios de la red, a ser parte activa, a empezar a decirles a Google y Microsoft que deberían vigilar con lo que hacen, que esto es el siglo XXI y manda el usuario. Vamos a ver como acaba la operación, y como sigue la lucha estatégica por un dominio de la web que cada vez parece más complicado que quede en manos de uno solo.

¡Viva la información libre!